JONATHAN RICHMAN

JONATHAN RICHMAN

Posted On: September 16, 2011
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JONATHAN RICHMAN 

1st SOUTH AMERICAN TOUR - APRIL 2010 - 

SHOW REVIEW #1

¿Vieron que en los recitales siempre hay alguien que parece medio loco, o excesivamente drogado? Alguien que, aunque no lo queramos admitir, nos incomoda que esté al lado nuestro. Bueno, este show no fue la excepción. La única diferencia es que esta vez este personaje era el que estaba arriba del escenario: Jonathan Richman.

¿Quién es este maravilloso Jonathan? Bueno, para algunos fue el frontmande los históricos Modern Lovers, una de las tantas bandas que salvó la música pero pocos les prestaron atención. Aquel chico fanático de la Velvet Underground, aquel hombre que alcanzó casi los 60 años, pero que internamente es un chico. Un hombre muy extraño ciertamente. Con exigencias extrañas; por ejemplo, que no lo hospeden en ningún hotel lujoso, y que prefiere tocar en lugares pocos frecuentes para bandas de rock. Por eso el reducto porteño seleccionado fue el Salón Real; algo más cerca de los cumpleaños de 15 que de algún tugurio under. Del hotel no me pregunten, pero no creo que haya ido al Faena.

Con los Modern Lovers supuestamente inventó el punk. La verdad es que siempre estuvieron más cerca de los Talking Heads que de los Sex Pistols. De todas formas, nada de eso queda hoy. Un hombre con una guitarra criolla sin marca. No acústica, una criolla que no se enchufa. Y Tommy Larkins, su eterno colaborador en vivo, que debe ser el baterista más aburrido del mundo, no porque lo que toque sea malo, sino porque no hay mucho que tocar. De hecho, Larkins está mirando todo el tiempo a Richman. No hay lista de temas y no se sabe con qué excentricidad te puede salir. Es probable que todo el show en sí sea una gran improvisación.

Otros lo conocerán por la película “Loco por Mary”. ¿Se acuerdan que había un tipo que cantaba y al final le terminan pegando un tiro? Bueno, ese era él. Tal vez fue cuando más cerca estuvo de ser alguien famoso, por lo menos para el gran público.

Richman es un tipo muy respetado. Sus canciones han sido versionadas, entre otros, por David Bowie, John Cale, Sex Pistols e Iggy Pop. No me discutan la influencia punk, por favor.

Ver a Richman es algo gracioso. Usa siempre la misma ropa. Tiene una cara rara, de loco, y tiene la mirada fija en alguna punto fijo. Pero una mirada psicótica que da miedo. No como si estuviera concentrado. Se cuelga. Se ríe de vaya a saber qué. Se pone a bailar un ritmo inexistente. Es como un ente sumamente vergonzoso pero al mismo tiempo ultra descarado. No busquen coherencia en este hombre, por favor.

¿Las canciones? Muchas. En ingles, en castellano, en italiano. Historias de gente que no le gusta hacer fila, canciones sobre cómo no se debe desperdiciar el vino, sobre Keith Richards, sobre Pablo Picasso, sobre rosas que mueren, etc…

El hecho de que sea tan excéntrico es lo que lleva el show. Se pone a hablar con la gente pero cantando una melodía inventada. Por momentos tiene cara de pasarlo realmente mal, pero por otro lado se emociona casi hasta las lágrimas cuando lo gente corea su nombre. Vaya a saber qué pasa por la cabeza del muchacho. Más allá de todo, es un tipo muy simple, como su música, como sus historias. Un tipo que se despide de la misma forma que llega al escenario. Agarra su guitarra, la guarda en su estuche, se pone su pulóver roñoso y se va caminando entre la gente. Como si fuera uno más y como si en la última hora y cuarto no hubiera pasado nada.

Tal vez no saldrá en las encuestas como el show del año, tal vez para la mayoría de los medios esta visita haya pasado inadvertida. Lo cierto es que Richman es todo un emblema de la música. Un tipo que siguió sus reglas porque francamente es lo único que se le cruzó por la cabeza. Tal vez sea la visita del año, tal vez no. Por lo menos vino. 

Facundo Llano
El Acople

http://www.elacople.com.ar/Noticias.aspx?Id=4563